Te invito a pasear.
Elige.
En bicicleta, a pie, o pasándonos en las micros, por supuesto. Te invito a escucharme gritar solo para avergonzarte, solo para despertar por unos segundos las frías miradas de la gente, hagámoslas arder. Te invito a pasear por las enredaderas de nuestros cuerpos, te invito a enredar nuestros labios, en las sonrisas y aquellas caritas que ponemos, esas caritas que nos hacen colapsar. Te invito a colapsar. a desbordar aquellos límites que inútilmente hacen ahogarnos, y que fluya de forma libre la espontaneidad.
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